miércoles, 29 de octubre de 2008

LA HISTORIA REPETIDA

A mediados de los años 50 del siglo XIX, miles de chinos llegaron a California atraídos por la fiebre del oro y la expansión del tren. La joven nación de los Estados Unidos se aprovechó de esta mano de obra para cimentar su crecimiento. Sin embargo, tras la Guerra Civil, la situación económica empezó a deteriorarse y subió el paro. Entonces, la población dirigió sus iras contra los chinos y se formaron grupos violentos contra la “competencia desleal” de ojos rasgados. En 1871, 21 chinos fueron linchados en Los Ángeles; en 1877, una multitud enfurecida atacó Chinatown durante 3 días; en 1882, el Congreso decidió prohibir la entrada de chinos mediante la Chinese Exclusion Act.

A comienzos del pasado siglo XX, cientos de miles de europeos, sobre todo italianos, rusos, polacos y griegos, llegaron a Estados Unidos empujados por el hambre y la miseria. Se instalaron en las emergentes ciudades y trabajaron duro para formar parte de una nación en pleno y potente desarrollo. Sin embargo, salvo excepciones, fueron obligados a vivir en ghettos y tratados como criminales. De hecho, los estadounidenses preferían a los emigrantes de Gran Bretaña y Europa del Norte. Como la arribada no cesaba, en 1917 aprobaron una ley que prohibía la llegada de analfabetos y fijaron cuotas: tan solo serían admitidos 3.600 italianos por año.

El 29 de octubre de 1929, hace hoy 79 años, ha sido bautizado como el Martes Negro. Fue el día en que la Bolsa de Nueva York se hundió definitivamente. Este Crack del 29 trajo consigo la Gran Depresión de los años 30, durante la cual los países industrializados entraron en un irreversible declive económico. Algunos países europeos, como Alemania, se vieron muy afectados: desplome industrial, ruina de los bancos, hundimiento de los salarios, aumento del desempleo hasta llegar al 30% en 1932. El Partido Nazi se aprovechó de todo ello y culpó de todos los males a judíos y comunistas con el apoyo masivo de una población empobrecida. El resto de la historia es harto conocida: expulsiones, ghettos, campos de concentración y cámaras de gas.

Comienza el siglo XXI. La bonanza económica en una Europa cada vez más fortalecida atrae a los desesperados del Planeta. Millones de inmigrantes de Sudamérica, África, Asia y Europa del Este llegan a la Tierra Prometida. Pero en 2008 una terrible crisis financiera sacude al mundo y se proclama el fin del capitalismo tal y como lo hemos conocido hasta ahora. En Italia, Berlusconi arremete contra los gitanos; en Francia, Sarkozy propugna la “inmigración especializada”; en España, los socialistas giran a la derecha y promueven normas cada vez más restrictivas. Europa aprueba la Directiva de Retorno, que abre la puerta a la expulsión de menores de edad y trata a los inmigrantes como criminales.

Si es que nunca aprendemos.

miércoles, 22 de octubre de 2008

FELIPE Y CARMENCITA

La vieron llegar con el raído pañuelo negro en la cabeza y con el mismo paso renqueante de siempre, la vieja Carmencita. Salió de su casa bien de mañana, casi después del alba, llevando consigo un pequeño taburete de madera como si tuviera la intención de sentarse en cualquier parte a esperar que cualquier cosa fuera a ocurrir ante sus ojos.

Era asunto curioso y digno de mil y un comentarios la actitud de Carmencita, cruzando todo el pueblo, que debió tardar casi dos horas, de una punta hasta la otra con un taburete en una mano y sujetándose con la otra a las paredes encaladas de las casas y a los soportales y a los barrotes de las ventanas.

Despertaba a su paso la curiosidad y también la inquietud de sus convecinos, que se miraban extrañados y se preguntaban que a dónde iba con tanto desespero esta mujer, que hacía años que ni salía de casa sino para ir al médico y ahora tanto andar y andar por medio del pueblo. Algunos le preguntaron que qué pasaba, pero ella ni se molestó en darse la vuelta para contestar.

Así llegó, agotada de tanto trajín, hasta el pie de la colina junto a las últimas casas habitadas y se detuvo sin motivo aparente. En medio de aquel secarral plantó su taburete de madera, se secó el sudor con la manga de su negro vestido de toda la vida y, finalmente, se sentó. “De aquí no sacan a mi Felipe sin mi permiso”, dijo. Dos metros bajo los pies de Carmencita y bajo las cuatro patas del taburete de madera, un montón de huesos y una vieja bala fascista llevan setenta años esperando por este momento.

miércoles, 15 de octubre de 2008

LAS VERDADES DE JÉRÔME


Lo conocí una mañana de marzo de 2006. Me recibió atentamente en su pequeña iglesia redonda, situada sobre una pequeña y arenosa montaña del centro de Nuadibú. El padre Jérôme Otitoyomi (en la imagen), un valiente cura nigeriano, llevaba ya tiempo dando asilo y refugio a quienes llegaban desde lo más profundo del continente africano en busca de un cayuco para llegar a Canarias. En los últimos seis años ha enterrado con sus propias manos a más de una veintena de jóvenes que el mar se encargó de arrastrar hasta la costa. Es una voz autorizada, una persona que se ha entregado en cuerpo y alma a quienes nada tienen, sin importarle su religión o su origen.
El padre Jérôme lo acaba de decir en una entrevista concedida a la revista Jeune Afrique. “Aquí hay siempre un montón de gente que quiere partir a toda costa. Las nuevas leyes y políticas de Europa… ¡eso no les dice nada! Cada uno busca la más mínima abertura, cada cual piensa que va a encontrar su oportunidad. Las salidas de cayucos continúan y van a continuar”, asegura el religioso.
Esta ciudad mauritana sigue siendo, hoy por hoy, el principal punto de salida de embarcaciones hacia Canarias. Los chicos vienen desde Malí y desde Senegal, pero también desde Gambia, Guinea Bissau o Costa de Marfil. En Nuadibú se concentran y aguardan su momento. Sólo es cuestión de tiempo que asistamos a la próxima tragedia. Será una barcaza a la deriva con decenas de muertos, un naufragio a pocos metros de la costa o la presencia a bordo de muertos anónimos, fallecidos a causa del esfuerzo, la hipotermia y la deshidratación… pero también por la sordera de una Europa blindada por sus cuatro costados.
Que en medio de tanta crisis financiera y tanto crash bursátil no hablemos de ellos, no significa que no existan. Como dice Jérôme, pese a todo y contra todo, los cayucos seguirán zarpando.

sábado, 11 de octubre de 2008

LINDA HISTORIA

el amigo Pablo Arévalo me manda esta historia y se me ha ocurrido colgarla en el blog.

En un Avión...
¿Cuál es el problema, Sra.? - Pregunta la azafata.
¿Es que no lo ve? - Responde la dama - Me colocaron junto a un indígena. No soporto estar al lado de uno de estos seres repugnantes.¿¿¡¡No tiene otro asiento!! ??
Por favor, cálmese… -dice la azafata- Casi todos los asientos están ocupados. Pero, voy a ver si hay un lugar disponible.
La azafata se aleja y vuelve de nuevo algunos minutos más tarde: Sra., como yo pensaba, ya no hay ningún lugar libre en la clase económica. Hablé con el comandante y me confirmó que no hay más sitios disponibles en la clase económica. No obstante, tenemos aún un lugar en primera clase.
Antes de que la dama pueda hacer el menor comentario, la azafata sigue: Es del todo inusual permitir a una persona de la clase económica sentarse en primera clase. Pero, dadas las circunstancias, el comandante encuentra que sería escandaloso obligar a alguien a sentarse junto a una persona tan repugnante.
Y dirigiéndose al indígena, la azafata le dice: Si el Sr. lo desea, tome su equipaje de mano, ya que un asiento en primera clase le espera.
Todos los pasajeros alrededor, que, sorprendidos, presenciaban la escena se levantaron y aplaudieron...

miércoles, 8 de octubre de 2008

LA CRISIS, SEGÚN YO

Perdonen el atrevimiento, pero estoy hasta el Ecofin de que me hablen de la crisis financiera internacional, de las caídas bursátiles y de otras vainas sin enterarme un copón bendito mientras mi economía doméstica funciona peor que los ascensores del hospital Insular. Así que acabo de terminar un cursillo acelerado de macroeconomía por Internet y me he puesto al día en estas cuestiones trascendentales. Paso a hacerles un pequeño resumen.
Durante los últimos años ha habido un montón de gente que se ha dedicado a enriquecerse, sobre todo con el tema inmobiliario. Un constructor me dijo el otro día que el coste de un piso normalito es de unos 6 ó 7 millones de pesetas. Me quedé flipado. ¿Por qué, entonces, los estaban vendiendo a 30 y 40 millones? ¿Quién se quedaba todo ese dineral? Pues unos cuantos avariciosos que se han forrado con las necesidades de vivienda de la gente. Y, por supuesto, los bancos que han hecho tremendo negocio dando créditos a todo quisque.
Claro, porque todo el mundo se ha tenido que hipotecar hasta las orejas para poder pagar esos precios abusivos que cada vez subían más. Y ha llegado un momento, con la subida de la gasolina y de los productos básicos, en que la gente no puede pagar sus hipotecas, ya que hasta ahora no se ha inventado un sistema para dejar de comer. Entonces los bancos ya no ingresan el dinero que necesitan para seguir especulando y jodiéndonos la vida con los intereses, con lo cual se van a la quiebra. Y a partir de ahí todo se desmorona.
La única manera de frenar esta espiral es que los gobiernos intervengan para salvar a los bancos. Pero claro, esa inyección de fondos se hace con dinero público, es decir, con el que usted y yo pagamos a través de los impuestos. O sea que esta gente, al final, nunca pierde y nosotros pagamos los platos rotos.
De momento, anteayer me quedé más tranquilo cuando unos señores de chaqueta y corbata, todos muy elegantes, se reunieron con Zapatero para anunciar que tengo mis ahorros garantizados hasta 50.000 euros. Yo los escuchaba hablando a estos propietarios de bancos y me hacía las mismas preguntas que imagino se harían muchos de ustedes. Pero, ¿de qué ahorros me está hablando esta gente si no tengo un chavo y lo único garantizado es que voy a estar pagando la hipoteca hasta que me jubile? En definitiva, que la cosa está jodida.

jueves, 2 de octubre de 2008

SAHARA, LA INDIFERENCIA CONTINÚA


Al menos 34 personas heridas a causa de la violencia policial, decenas de jóvenes arrestados y encarcelados y otras tantas casas registradas a la fuerza. Éste es el desolador paisaje que la Gendarmería marroquí dejó tras de sí el pasado lunes 22 de septiembre en la ciudad ocupada de Smara, en el Sahara Occidental. De nuevo, la impunidad de un régimen que se burla una y otra vez de las resoluciones de la ONU y que viola de manera flagrante los mínimos derechos de la gente ante la pasividad internacional.
Esta sección en la que escribo se llama Los Invisibles. Y si alguien tiene derecho por mérito propio a figurar bajo esta categoría son, precisamente, los saharauis que viven en los territorios ocupados ilegalmente por Marruecos. Nadie los ve. A nadie parecen preocuparles decenas de miles de hombres, mujeres y niños que sufren desde hace años el acoso y la violencia permanente de un régimen que no les reconoce ni derechos ni libertades, ni individuales ni colectivas. Y duele de manera especial que los canarios nos hayamos convertido en unos virtuosos del arte de mirar hacia otro lado respecto de este conflicto. No sólo estamos a tiro de piedra, sino que compartimos un pasado común. Tan pronto los hemos olvidado. O lo que es aún peor, empresarios y políticos de estas Islas se están lanzando ya sobre los recursos naturales o las posibilidades de negocio de este territorio, algo seriamente cuestionable desde la óptica de la legalidad internacional. He visto ese despliegue de violencia con mis propios ojos en ciudades como El Aaiún o en la ya citada de Smara, nadie ha tenido que venir a contármelo. Los activistas de Derechos Humanos que lo denuncian a diario se exponen a dar con sus huesos en las cárceles del régimen marroquí y, pese a tanta indiferencia, siguen en su tarea. Mientras tanto, a 100 kilómetros de allí, el Parlamento de Canarias se reúne, el Cabildo de Gran Canaria aprueba una moción y crece una ola de indignación… porque un bufón mediático quiere cambiar el nombre de una isla. Tanto ruido para nada. ¿Qué quieren que les diga? A lo mejor tendríamos que dejar de mirarnos un poco el ombligo.

viernes, 26 de septiembre de 2008

TURCÓN RESISTE

Apenas era un pibe de instituto cuando fui a mi primer pateo organizado por Turcón. La cita era en un punto intermedio entre Telde e Ingenio para subir por el barranco del Draguillo, dormir en la plaza de Cazadores y al día siguiente bajar por Los Cernícalos. Una caminata en toda regla. Yo debía tener unos 15 años, pero aprendí entonces algo, aparentemente muy simple, pero que me acompañaría ya durante toda mi vida: el mundo no se puede conocer de verdad si uno no se sale de la carretera.
En aquel pateo me asombré con la presencia de grabados prehispánicos tan cerca de mi casa, escalé hasta unas cuevas comunicadas por pasadizos a través de la piedra donde guardaban el grano antes de la Conquista, vi a hombres como castillos abrazarse amorosamente a los dragos y, sin embargo, arrancar sin piedad brotes de eucalipto, pasé un frío de muerte bajo las estrellas, asistí al milagro del nacimiento del agua y empecé a distinguir entre un verol, una retama y una tabaiba. Turcón era entonces un colectivo de jóvenes teldenses inquietos por la defensa de la Naturaleza. Hoy pueden decir orgullosos que resisten, que han cumplido 25 años y que no se han movido ni un milímetro en aquella lucha que emprendieron pintando murales desde un modesto colegio de EGB y que les ha llevado a convertirse en una referencia para el movimiento ecologista de toda Canarias. Pero la mejor manera de conocer cuál ha sido esta trayectoria es acercarse a ver la exposición que, con motivo del 25 aniversario, han colgado en las paredes del centro cultural del parque Arnao, en Telde. La lucha contra los vertidos o contra las extracciones de áridos, las propuestas para regenerar zonas deterioradas, como el proyecto de Parque Marítimo de Jinámar (nombre hoy vergonzosamente robado por un proyecto comercial que homenajea al mal gusto y que, además, no respeta en nada a la idea original), pero también la defensa del Patrimonio Histórico, como sus actos públicos al pie de Los Picachos, o las más recientes campañas en pro del transporte público en Gran Canaria son algunos de los hitos que marcan su existencia durante estos 25 años. A la gente de Turcón siempre le dio igual si eran 20 o 200 los que secundaban sus movilizaciones. Ellos se plantaban un año tras otro delante del tractor o junto a la boca del emisario por donde salía la mierda que llegaba hasta nuestras playas. De la misma forma, a la gente de Turcón le da igual que el actual concejal de Urbanismo de Telde les acuse de que “no respetan el estado de Derecho”, como dijo recientemente. En vez de hacerles un homenaje, los ponen fuera de la Constitución. Turcón, todo un ejemplo.

martes, 23 de septiembre de 2008

REPATRIACIONES POR DINERO

Los problemas surgidos en torno a la expulsión fallida de 101 gambianos desde Canarias no son sino la consecuencia de la política que ha enarbolado el Gobierno español en materia de inmigración en los últimos años. Cuando los cayucos comenzaron a llegar de dos en dos a Canarias, la primera medida de Zapatero fue abrir la cartera y regalar patrulleras y jeeps y donar dinero, mucho dinero, a los gobiernos de Mauritania y Senegal a cambio de que extremaran la vigilancia de sus costas y comenzaran a aceptar repatriaciones. Ya había ocurrido lo mismo con Marruecos y ahora Gambia pide su cuota. Que no digan ahora que les chantajean, porque fue España la que puso en marcha el soborno y el intercambio de estampitas en materia de inmigración. "Es el único lenguaje que entienden en África", dijeron entonces desde Exteriores. Nada importaba que, de paso, se truncara un derecho inalienable como es el de migrar y se sometiera a los africanos a la humillación y el sufrimiento de unas deportaciones que están generando un enorme malestar en estos países, una auténtica bomba de relojería social aún por evaluar. Si España se rascó los bolsillos antes, ahora que no ponga el grito en el cielo. 

miércoles, 17 de septiembre de 2008

HISTORIA DE UN FÓSFORO

Corría el año 2002. El entonces ministro de Interior español, un tal Mariano Rajoy, visitaba la antigua terminal del Aeropuerto de Fuerteventura convertida en centro de internamiento de inmigrantes. Tras el recorrido oficial y parado delante de su puerta, Rajoy declaraba ante los asombrados periodistas (a quienes, por cierto, no se permitió jamás el acceso) que en dicho lugar los inmigrantes recibían un trato “idóneo”.
Este gran estadista acababa de ver con sus propios ojos una de las peores y más sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos que se hubiera producido en territorio español durante la Democracia, una cárcel de los horrores donde los inmigrantes eran encerrados 40 días prácticamente sin luz natural ni aire fresco, donde los apenas tres wateres que había para cientos de personas se rebosaban y mojaban los colchones amontonados sobre el suelo, un recinto en el que un día tras otro la comida era fría y escasa y del que se entraba sano y se salía enfermo, un centro, en fin, que mereció las críticas y las denuncias de organismos europeos, nacionales e internacionales hasta que, por fin, se logró su cierre pasados algunos años. Teniendo en cuenta que para Rajoy estas condiciones de vida eran “idóneas”, no es de extrañar ahora que el líder de la derecha española se alarme por el hecho de que 180.000 extranjeros estén cobrando el paro en este país. Quizás para esta destacada figura de la política nacional, lo “idóneo” sería, más bien, reabrir la vieja terminal del Aeropuerto de Fuerteventura y meter allí a todos los inmigrantes en paro; o fletar vuelos y expulsarlos a sus países, para que deje de costarnos dinero su manutención. Se olvida Rajoy de decir que si cobran el paro es porque han trabajado en España y, por tanto, tienen derecho a ello por ley y por sentido común, igual que cualquier persona. Pero en realidad lo que pretende con estas declaraciones cargadas de intención es ordeñar votos de las dos vacas que dan más leche en este momento, a saber, la crisis económica y la inmigración. Sus palabras, que arriman un fósforo a la gasolina de la intolerancia, no lo convierten de repente en un político irresponsable, porque ya lo era; lo que estas declaraciones anuncian, más bien, es que cada vez hay más ojos que se dirigen hacia las personas extranjeras en busca de chivos expiatorios por la subida del paro o por la mala situación económica. Ojos que, por cierto, no militan todos en la derecha o están en la oposición.

lunes, 15 de septiembre de 2008

LA MISMA MATERIA HUMANA

Hace unos días estuve en un tanatorio acompañando a una amiga que acababa de perder a su padre. Al salir, me invadía un sentimiento de pesadumbre y de tristeza difícil de explicar con palabras, una sensación muy parecida a la que experimenté cuando regresé a Gran Canaria a finales de agosto tras un viaje al extranjero. El accidente del avión de Spanair me pilló fuera, pero nada más pisar el aeropuerto me pareció que más bien estaba entrando en un tanatorio, en un lugar donde la gente se reconocía por la tristeza en la mirada, donde el que más, el que menos, había perdido a un conocido, a un amigo, a un primo o a un vecino, cuando no a un padre, a un hijo o a un hermano.

Debe ser muy difícil de asimilar el desgarro que provoca la muerte de un ser querido, que en este caso se unía al absurdo de un accidente que nunca debió ocurrir si las cosas se hubieran hecho bien. Recuerdo perfectamente que mi primera reacción nada más tener conocimiento de la noticia fue llamar a mis familiares para averiguar si había alguien de los nuestros a bordo de ese avión. Hasta que no conseguí hablar con mis padres no pude quedarme tranquilo.

En cualquier caso, las horas que transcurrieron desde el accidente hasta que la compañía publicó la lista de pasajeros y se supo quiénes habían muerto y quiénes no debieron ser horribles, trágicas, dolorosas, interminables para muchos. Piénselo por un instante.

Y una vez pensado, imagínense ahora lo que deben sentir esas familias en Malí o en Senegal que han visto a sus hijos partir y que no han vuelto a saber de ellos en meses, a quienes llega el eco lejano de algún naufragio de una patera en aguas de Canarias, que ven por televisión las imágenes de los cuerpos sumergidos en el fondo de un cayuco y que no aciertan a distinguir si hay alguien que conozcan en medio de ese amasijo de carne, el vacío cotidiano de la falta de noticias y, finalmente, la sospecha, que crece con los días, de que su hijo, de que la esperanza de toda la familia, de que aquel que partió en busca de fortuna, nunca llegó a tocar tierra, de que se hundió para siempre en el mar.

El accidente del Spanair me sorprendió, precisamente, en una región del sur de Senegal donde cientos de familias viven con ese vacío y con ese dolor. Ni funerales oficiales ni listas de pasajeros. Porque una cosa sí les puedo decir. Estos chicos y las personas que murieron en el avión de Spanair están hechos de la misma materia humana. Por si alguien se había olvidado.

jueves, 11 de septiembre de 2008

COLABORACIÓN Y FORO DE LAS MIGRACIONES

Desde ayer miércoles inicio una colaboración semanal en el programa El Correíllo del buen amigo Juan García Luján en Canariasahora Radio, con la lectura de una columna de opinión sobre algún tema de actualidad. Dicha columna, que también se colgará en el periódico digital www.canariasahora.es cada miércoles, se escribirá bajo el epígrafe Los Invisibles, que también da nombre a este blog. Mi primera colaboración se llamó "La misma materia humana".
Por otra parte, mañana viernes tendré el honor de participar en el III Foro Social Mundial de las Migraciones, que se celebra en Rivas-Vaciamadrid. Me han invitado a presentar mi libro Cayucos y a una mesa redonda, en la que estaré muy bien acompañado por los periodistas Juan Manuel Pardellas y Belén Molina, el escritor Antonio Lozano y el grandísimo Nicolás Castellano. Todos ellos son canarios y también presentan sus trabajos en este Foro, lo cual es una excelente noticia. El acto de mañana será a partir de las 20.00 horas, así que si alguien se anima nos vemos por allí. 

lunes, 8 de septiembre de 2008

OTRA VEZ EN KANDAHAR



Lo acaba de denunciar Médicos del Mundo. La Gendarmería marroquí ha abandonado a su suerte un grupo de 37 jóvenes en una zona desértica, conocida como Kandahar, situada entre la frontera norte de Mauritania y la frontera sur del Sahara Occidental, controlada por Marruecos. Médicos del Mundo, en colaboración con CEAR y Cruz Roja, ha logrado localizar a 16, pero 21 continúan perdidos. Esta franja de unos cinco kilómetros de ancho está atravesada por un serpenteante camino de tierra del que no es aconsejable alejarse demasiado, dado que se trata de una zona minada. No es la primera vez que Marruecos abandona a grupos de inmigrantes en este lugar y en otros peores. En marzo de 2006 tuve ocasión de verlo con mis propios ojos (la fotografía que ilustra este comentario la tomé entonces en Kandahar).

Los jóvenes caminan de un puesto fronterizo al otro sin que ni Marruecos ni Mauritania les permitan el acceso, abandonados en medio de la nada, triste ejemplo de cómo los gobiernos africanos, especialmente Marruecos, pisotean los derechos de las personas con la complicidad de los estados europeos, de modo muy especial España, que financian y aplauden las medidas en materia migratoria.

Sólo cuando ONG o periodistas nos topamos con los hechos y los denunciamos, salta el escándalo y los gobiernos europeos se echan las manos a la cabeza y piden respeto a los Derechos Humanos. Es una auténtica vergüenza.

jueves, 4 de septiembre de 2008

LAS PATRAÑAS DEL GOBIERNO

La insigne secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, que a este ritmo acabará haciendo buenos a sus impresentables predecesores en el cargo, no tardó ni un par de horas. Apenas conoció la noticia de los 14 muertos en un cayuco llegado al sur de Gran Canaria, volvió a enarbolar el consabido y facilón discurso de "todo es culpa de las mafias". No me cansaré de decirlo: los africanos que recurren a los cayucos están desesperados por salir de su situación y suben voluntariamente a estas embarcaciones. Claro que hay gente que se aprovecha, igual que del tráfico de drogas o de armas. Estaría bueno. Pero si algo los obliga a escoger esta vía es, en realidad, la restrictiva legislación europea que no les deja más opciones, así que si alguien quiere buscar culpables que mire también hacia esta orilla.
Y ya entrando en materia, el ministro Corbacho anunció ayer un drástico recorte a las contrataciones de extranjeros en origen. Vamos, que la cosa es que no vengan, ni ilegal ni legalmente. Cerramos las ventanas para que no se cuelen, pero también les damos con la puerta en las narices. Y, en el colmo del despropósito, el ministro Rubalcaba dice que endurecerá las penas contra los supuestos patrones de cayucos, que no son sino los mismos inmigrantes que pagan el viaje llevando la piragua o que se prestan a ello porque saben hacerlo. Pero esto lo sabe Rubacalba y cualquier persona con sentido común, lo que pasa es que el Gobierno necesita chivos expiatorios para descargarse de responsabilidad: las mafias y los patrones. Menuda patraña.
Bien podrían esmerarse en investigar un poco qué están haciendo algunos gobiernos africanos con el dinero que España entrega a lo loco para que éstos cooperen con la vigilancia costera y las repatriaciones. En mi reciente viaje a Senegal, un joven bien informado me dijo, claramente, que el Gobierno español se había convertido en el brazo financiero del partido que gobierna en este país y, además, pude ver con mis propios ojos el uso particular que algunos privilegiados están dando a los millones y millones de euros que España les envía para, supuestamente, fomentar el retorno de los jóvenes a la agricultura. Así que menos chau, chau y más controlar la cosa, señores ministros.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

SIGUE LA DESESPERANZA



Una nueva tragedia nos despierta del letargo. Una decena de inmigrantes muertos en un cayuco que llegó esta mañana al sur de Gran Canaria. El goteo continúa. Los pueblos del interior de Senegal o de Malí siguen siendo una cantera inagotable para los cayucos, acabo de regresar de allí y no hay chico menor de treinta años que no tenga en la cabeza mejorar las condiciones de su familia logrando colarse en la fortaleza europea. Mientras tanto, la supuesta ayuda española (también lo he visto con mis propios ojos) sirve para financiar a partidos políticos y los caprichos de los caciques locales. La gente sigue igual de desesperada. Como para jugársela en el intento. En la foto del gran Manuel Lérida, un inmigrante atendido en el sur de Tenerife hace un par de días.

jueves, 28 de agosto de 2008

LA CUNA DE LOS INVISIBLES




Tras un regreso muy complicado, con más de 24 horas de retraso, ponemos pie en Gran Canaria. Estamos tristes y nos encontramos una isla triste. Tanta muerte. El accidente del vuelo de Spanair nos cogió en Senegal y nos dejó desolados, sedientos de noticias en un lugar donde no era fácil saber qué había ocurrido. Imaginamos la dureza de todos estos días, que nos llegaba hasta el continente africano amortiguada por la distancia pero que ahora vemos y sentimos en las caras de nuestros familiares y vecinos y amigos.


No hemos podido cumplir con la promesa de ir informando de nuestras andanzas, encontrar no ya Internet sino un lugar donde no hubiera un apagón eléctrico tras otro, fue bastante difícil. Quienes conocen África saben de lo que hablo. Sin embargo, ha sido un viaje especial, un contacto directo con una realidad también complicada.


Los últimos días estuvimos con Luc André Diouf en Joal y en su maravillosa islita de Fadiouth y también pasamos por Dakar, la ciudad que vive en el atasco permanente. Cuelgo algunas fotos de la maravillosa África, la cuna de los invisibles. La primera, cayucos frente a Fadiouth; la segunda, arrozales en la región de la Casamance. Ambas las hizo Magec.

jueves, 14 de agosto de 2008

FOTOS DESDE EL SUR DE SENEGAL











Es de noche y diluvia en Kolda. En la primera foto, pese al agua la vida continua. En la segunda, un poco de trabajo bajo la foto del presidente Wade. Mas abajo, la lluvia y, finalmente, el gran Magec ( a la izquierda), con Saw, el conductor que nos trajo de Dakar. Saludos a todos

BAJO LA LLUVIA DE SENEGAL

Tras un largo y accidentado viaje a traves de Senegal y Gambia, Magec y yo al fin llegamos ayer a la ciudad de Kolda, en el sur de Senegal. Se trata de un lugar muy bonito, lleno de exhuberante vegetacion y con mucha agua, justo en la ribera del rio Casamance. Sin embargo, tambien es una region de la que parten muchos emigrantes hacia Europa. Hay mucha gente preocupada por este exodo y estan trabajando para evitarlo. Anoche, al ritmo de los tambores de una ceremonia ritual de circuncision, hicieron acto de presencia los mosquitos, muy interesados en cebarse con dos vulnerables blancos como nosotros. De momento, el repelente funciona. Por lo demas, hoy llueve sin piedad, un autentico alivio para el sofocante calor. Magec me ha prometido mandar un relato mas amplio de los acontecimientos en breve, asi que sigan conectados. De momento tampoco podemos mandar fotos, pero seguimos intentandolo. Saludos a todos

viernes, 8 de agosto de 2008

LA FIEBRE DEL RACISMO

Gran conmoción en la isla de Tenerife. Al final, fascistas y otros perros guardianes del bienestar han encontrado su argumento: seis inmigrantes llegados en cayuco tienen fiebre tifodea. ¡Horror! Nuestra salud y la de nuestros hijos está en juego. Lo que no cuentan estos energumenos es que todo el problema viene de beber agua contaminada en el cayuco, en el que viajan en unas condiciones lamentables. Y que si vienen así es porque les negamos sistemáticamente la opción de venir de manera ordenada y legal. Dicho de otra manera, somos los responsables últimos de su penoso estado de salud, que, por otra parte, tiene fácil curación en el caso de que alguien se pueda contagiar aquí, cosa difícil por otra parte. Pero a los defensores del orden y las fronteras les dará igual. Sólo oirán y verán aquello que quieran ver y oir. Ellos sí que sufren de una fiebre de difícil curación, la fiebre del rechazo, del racismo y la intolerancia.

Por cierto, el martes me voy con Magec Montesdeoca para el sur de Senegal a hacer unos reportajes. Igual cogemos allí la fiebre tifoidea, igual no. En todo caso, para todos aquellos que siguen este blog, intentaremos irles contando algunas cosas desde este país africano, una especie de diario de viaje. Así mantenemos el contacto en este caluroso mes de agosto. Ya les iré contando. Un saludo fuerte y gracias a todos los que piensan diferente y creen que, en realidad, emigrar es un derecho y una oportunidad para todos, para ellos y para nosotros. Y, por supuesto, gracias por todos sus comentarios.

martes, 29 de julio de 2008

TRADICIONES SEGÚN PARA QUÉ

Yo, de pequeño, tenía un amigo del Athletic que se sabía de memoria las alineaciones de aquel fantástico equipo que entrenaba Javier Clemente a principios de los años ochenta. Gustavo, que así se llamaba mi amigo, jugaba muy bien al fútbol y todos le decíamos que podría llegar a donde quisiera con sus regates y sus chilenas espectaculares. A donde quisiera... menos al Athletic. Porque Gustavo no era de Eibar, Elgoibar o Mondragón, sino de la modesta Telde (Gran Canaria) y porque por sus venas no corría ni una gota de sangre vasca. Que supieramos, claro, porque con la sangre ya se sabe.

Me parecía entonces y me sigue pareciendo ahora una gilipollez esa política del Athletic, la de fichar solo a jugadores vascos o "formados futbolísticamente en Euskal Herria", porque todos, incluso Gustavo, deberían tener derecho a perseguir su sueño y nadie debería ser discriminado por razón de su origen geográfico. Pero, eso sí, allá cada cual con sus tonterías.

Pero si traigo esta historia al blog es porque me acabo de enterar de que, por primera vez, el Athletic va a llevar publicidad en sus camisetas, otra vieja tradición que, esta sí, se rompe. Claro, cuando se trata de perras... Y además la publicidad es de Petronor (Petróleos del Norte SA), empresa bilbaína. Por supuesto.

EMOTIVA CONCENTRACIÓN EN SAN TELMO


Con la velocidad y rapidez periodística que me caracteriza, aquí tienen las imágenes de la concentración en homenaje a los inmigrantes muertos de los últimos días, tanto de los cayucos arribados a La Gomera como de la patera que lo hizo al sur peninsular. El acto se celebró el pasado sábado en el parque de San Telmo y tuvo momentos muy emotivos. Bajo la organización del buen amigo Teo Blaise de la Federación de Asociaciones de Inmigrantes Africanos y con una alta participación de público, encendimos unas velas en recuerdo a quienes pierden la vida intentando llegar a Europa. Otro momento especial tuvo lugar cuando una joven colombiana "negroamericana", como ella misma se definió, tomó la palabra para preguntarse en voz alta qué le pasa a este mundo que tan poco ha cambiado desde la época de los barcos cargados de esclavos. Tienes mucha razón, Maturana. Gracias a todos por asistir.
 
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